Así, disfrazando el amor, sin querer saber más, sin a penas
hacer preguntas, nada más que decir. Solo queda insistir entre la intermitencia
de una belleza casi perfecta. Tu ombligo, mi universo.
Porque en la noche que apacigua mentes desoladas desnutro mi
aliento cargado de furor pasado, calmo mis manos al acecho de un despojo de paz,
en busca de la anhelada ausencia perdida.
Busco coartadas para mi corazón bajo palabra escudo el amor,
amor demente, sin razón, un pensamiento no es lo suficientemente hábil para engañar.
Es terror, quebrantados los sentimientos en nuestros sueños. Los sueños son
espejos. Espejos que acuchillan a veces el sentido. Amor malherido.
Dibujo siluetas perfiladas a punto de romperse en pensamientos,
siluetas que desvelan amores prohibidos, híbridos y calumniantes.
La noche envuelve el cuerpo de calurosos sueños que nos
hacen vivir carencias y vehemencias de nuestro sin sentido mas propenso a ser
fulminado por el sol naciente de las mañanas que nos desvelan un nuevo día en
el que soñar, abstener y deshabilitar deseos perturbables
y noches de desvelo; vivo en un mar y bebo otro mar, para olvidar.
Y así seguiré mientras aguanten mis huesos.
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