miércoles, 4 de enero de 2012

Historia 1.



Estoy en el suelo. Triste, desolada. Tan solo quiero encontrar a alguien como yo. Caminando sin dirección por las calles de la gran ciudad, anochece, el cielo se incendia y de repente… un deseo. La veo bailando consigo misma, es igual a mi. Solo quiero acercarme a ella, lentamente. Me muevo, no me muevo, me muevo, no me muevo; vuelvo a mi sitio. Me muevo, me decido. Voy hacia ella. No… ahora doy media vuelta. Me vuelvo a acercar. Pero hay algo sobrenatural que no me deja y vuelvo atrás. Es como una fuerza extraña que no me deja avanzar, yo solo quiero ir con ella. Solo pido un deseo en esta vida: Rozarla. Aunque sea un poco. Me acerco a ella, me voy acercando, de momento nada me detiene, estoy llegando. Me encuentro con ella. La rozo, es guapa, suave, el mismo tacto, se parece a mi. De repente se inicia un remolino, esa fuerza sobrenatural: el viento. Y en el momento menos pensado empezamos a dar vueltas al mismo tiempo, estoy bailando con ella, me gusta, me siento feliz en medio de la ciudad. Ahora el viento nos lleva a las dos juntas recorriendo las calles de la ciudad.

Bienvenidos


Cuando intentas caber y no sabes cómo, cuando intentas ocupar y se sobresatura el espacio con el aire, cuando intentas hacerte un hueco y te sientes ahogado. Cuando decides arrancar y no te arrancan. Cuando tienes un sueño y quieres cumplirlo; y te llega el día A y ese periodo goloso dura una semana, dos… hasta que llega el día en que lo ves más lejos de lo que realmente está. Pero vuelve a surgir otro día A y vuelves a soñar y vuelves a intentarlo; hasta que al final nace la oportunidad. 
Y viendo que la gente se presenta a “Tu si que vales” sin verguenza alguna he decidido que yo también puedo hacerlo. Este blog es una experiencia, una prueba, un día A ; y espero ofrecer sentimientos, emociones, situaciones, ganas de contar algo, alegrías y penas en las que todos os sintáis identificados; prometo machacaros con mi verborrea sin sentido cuando más me apetezca, sin escribir lo que queréis oír, sino lo que en cada momento sienta. Y prometo hacerlo sin haberme tomado unas birritas de más.