domingo, 8 de enero de 2012

Historia 2.

Amo por las noches, cuando duermo; solo en la oscuridad.


Crucé toda la sala en busca de ella, podía percibir su olor desde el otro lado, la muchedumbre se desvaneció en cuanto empecé a andar en su dirección. Me acerqué a ella por detrás, pude notar la suavidad de su piel sin palparla, su olor era dulce, olía a cereza. Sin rozarla la acaricié, pude sentir sus poros dentro de mi piel, a la vez que ella se estremecía. Acerqué mis labios a su cuello y le besé el dorso de la oreja. Le susurré mi deseo. Me enamoré. Mi boca y su cuello se deslizaron como dos telas de seda bailando en una espiral. Giró su rostro bello y sus débiles pupilas se clavaron en mí, nunca me habían mirado de semejante modo. Pude sentir su cuerpo regozandose en deseo. Sentía su mirada quebrando mis huesos, mi respiración se interrumpía por segundos. Me enamoré. Entreabrió los labios como pétalos de rosa y se acercó lentamente hasta estallar una explosión de rojo carmín apasionado en los míos. Me enamoré. De repente, una luz fugaz y desapareció.

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