martes, 13 de marzo de 2012

Asomaba a sus ojos una lágrima...


Asomaba a sus ojos una lágrima
y a mis labios una frase de perdón;
habló el orgullo y se enjugó su llanto,
y la frase en mis labios expiró.

Yo voy por un camino, ella por otro;
pero al pensar en nuestro mutuo amor,
yo digo aún: "¿Por qué callé aquel día?",
y ella dirá. "¿Por qué no lloré yo?"
Es cuestión de palabras, y no obstante
ni tú ni yo jamás,
después de lo pasado, convendremos
en quién la culpa está.
¡Lástima que el Amor un diccionario
no tenga donde hallar
cuándo el orgullo es simplemente orgullo
y cuándo es dignidad!


Gustavo Adolfo Bécquer, de
Rimas, leyendas y narraciones


miércoles, 7 de marzo de 2012

Suéñame


Suéñame que me hace falta, ardo en soledades deshumanizadas, tiemblo al escuchar la voz lejana que sangra de tu irreverente boca. Suéñame cuando menos me desees y deséame cuando menos me sueñes. Mi cuerpo se abre a tus pulcras manos deseoso de sentir tu dulce aliento en la silueta de mi desdichado cuerpo. Ahora te siento como el tacto de una suave rosa, deleitoso veneno, cautiva de tus ojos yo te persigo.

lunes, 6 de febrero de 2012

¿de qué estan hechos los sueños?


Tanta lagrima y hoy soy un vaso vacío. Cuando la veo; los colores pierden su color. Las palabras pierden su sentido. Los olores pierden su aroma. La ciudad se paraliza. Mi corazón se acelera. En las noches caigo entre la muchedumbre de sudor y desenfreno para sentirme una más de la manada con un objetivo inexistente. Y entre sonrisas y miradas me pierdo pero nunca llego a encontrarte. Una mañana se fueron tus besos y ,junto a ellos, las noches ardientes en que cosíamos una a una las estrellas para tumbarnos en su manto. Y soñar. Tu y yo; que estábamos hechos de la misma materia que los sueños.

martes, 17 de enero de 2012

Remota realidad


Chupa de cuero, pantalón tejano, hoy me peino a lo rock’n’roll para no sentirme un perdedor. Todos susurran y yo en el fondo del bar, siento una presión sobre la garganta. Sin identificación, yo no llevo tarjeta de presentación, solo llevo un trozo de cartón con dos frases de mi mejor canción. Y me remonto al tiempo en el que yo era el mejor y me sentía la persona más grande del mundo. Y sigue una presión en mi garganta. Hoy me ahogo en un suspiro. 
Hoy me quedo en casa posado en el suelo, bañándome en  alcohol, escuchando canciones suicidas. Mirando las paredes y esperando a que salga el sol.

Si tu supieras

Si supieras lo que siento, mejor me río, abusaré del optimismo, me ronda la desesperación, llego a la conclusión que hoy no llego a nada. Abandonaré nuestro amor en algún lugar, lejos de mi corazón, porque aun me golpeas dentro. Esperaré de día a que llegue la noche y me reiré con ella, le contaré secretos y lloraremos penas, de nuevo me afrento a un desafío por lo que culparé al destino de este caprichoso camino. Hoy quiero dejar de sentir. Si pienso lo que siento, es que no siento lo que pienso. Este es el fin.

domingo, 8 de enero de 2012

Momentos


Es mejor haber amado y perdido, que no haber amado nunca.
Tan solo puedes sentir tristeza por amor cuando has amado intensamente. Tan solo conoces la tristeza cuando has experimentado la felicidad infinita. Cuando pocos son los minutos. Cuando un segundo en sus labios se vuelve una eternidad. Cuando pocas son las horas. Y muchos, los momentos.

Historia 2.

Amo por las noches, cuando duermo; solo en la oscuridad.


Crucé toda la sala en busca de ella, podía percibir su olor desde el otro lado, la muchedumbre se desvaneció en cuanto empecé a andar en su dirección. Me acerqué a ella por detrás, pude notar la suavidad de su piel sin palparla, su olor era dulce, olía a cereza. Sin rozarla la acaricié, pude sentir sus poros dentro de mi piel, a la vez que ella se estremecía. Acerqué mis labios a su cuello y le besé el dorso de la oreja. Le susurré mi deseo. Me enamoré. Mi boca y su cuello se deslizaron como dos telas de seda bailando en una espiral. Giró su rostro bello y sus débiles pupilas se clavaron en mí, nunca me habían mirado de semejante modo. Pude sentir su cuerpo regozandose en deseo. Sentía su mirada quebrando mis huesos, mi respiración se interrumpía por segundos. Me enamoré. Entreabrió los labios como pétalos de rosa y se acercó lentamente hasta estallar una explosión de rojo carmín apasionado en los míos. Me enamoré. De repente, una luz fugaz y desapareció.